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Leyendas de la Sierra de Guadarrama

La sierra de Guadarrama es una alineación montañosa perteneciente a la mitad este del Sistema Central (cordillera del centro de la Península Ibérica), situada entre las sierras de Gredos y de Ayllón. Se extiende en dirección suroeste-noreste y en las provincias españolas de Madrid, al sureste, y Segovia y Ávila, al noroeste. Esta sierra mide aproximadamente 80 km de longitud y su pico más alto es Peñalara con 2.428 msnm. Hace de división entre las cuencas del Duero, al noroeste, y del Tajo, al sureste.

 

Las gentes que han habitado la Sierra de Guadarrama durante siglos han creado varias leyendas que se desarrollan en lugares de estas montañas. A continuación se describen algunas de éstas:

Leyendas de El Escorial y San Lorenzo de El Escorial

Monasterio de El Escorial y su entorno. A él se acercaba el misterioso perro negro.

El perro negro de El Escorial y las Puertas del Infierno
Según la leyenda, durante la construcción del monasterio de San Lorenzo de El Escorial, un misterioso perro negro aterrorizaba a los obreros por las noches, obstaculizando las obras. Quizás el perro infernal protegía el lugar, pues se ha atribuido a El Escorial el ser una de las puertas del Infierno que se extienden por el mundo (otra de las cuales es la ciudad italiana de Turín); ésta fue una de las razones por las que Felipe II mandó construir el monasterio en este lugar: para mantener cerrada dicha puerta.
El perro fue encontrado y se ordenó que se le ahorcase en una de las torres del monasterio, donde permaneció mucho tiempo.
Cuando Felipe II regresó definitivamente a El Escorial para morir, desde su lecho de muerte (acompañado de multitud de reliquias de santos), siguió oyendo los ladridos de ese perro infernal, que ya había sido sacrificado hacía años.1
La Sima de los Pastores
Existe la creencia de que en los montes cercanos a San Lorenzo de El Escorial existe un tesoro oculto
Esta leyenda tiene origen también en el Monasterio de El Escorial, parece ser que un tal Rafael Corraliza empleado de la pagaduría de las obras del monasterio se sintió tentado por el continuo tintineo de doblones a diestro y siniestro ante él y decidió hacerse con un botín de estos y sujetándoselos al cinto se escapó como alma que lleva el diablo camino de Portugal por la ruta que pensó menos vigilada tomando la vereda que conducía a la próxima aldea de Robledondo. Como era ya de anochecida al llegar a la zona conocida como Sima de los Pastores se hundió en ella dando con sus huesos en el fondo tragando vida y doblones, no se sabe con certeza pero parece ser y quiere creer la gente que el mismo santo intercedió en la aventura del desafortunado pagador.
Con el paso del tiempo esta sima fue tapada con ramas y piedras por temor a que el ganado o cualquier desdichado sufriese la misma suerte del tal Corraliza, aunque aún sigue ahí la sima para visita del que se precie a rememorar significante historia.
La pisada del diablo
Esta leyenda atribuye un origen diabólico a una oquedad que aparece sobre una roca, que asemeja una huella de talón izquierdo, situada en la finca Los Hermitaños, aproximadamente a un kilómetro de distancia de la Silla de Felipe II. Según la tradición, una muchacha llamada Martiña, muy devota de la Virgen de Gracia, se encontró con el diablo que, disfrazado de peregrino, intentó apoderarse de su alma ofreciéndole bienes terrenales si renegaba de la Virgen. Ante la negativa de la joven, el diablo saltó enfurecido sobre la piedra y provocó una gran explosión, que formó la citada huella.
Las apariciones marianas de El Escorial
Luz Amparo Cuevas, mujer humilde y madre de siete hijos, afirmó ser testigo de diferentes apariciones marianas, en concreto de la Virgen Dolorosa, entre 1981 y 2002. La Virgen se le aparecía sobre la corona de un fresno, situado en el paraje conocido como Prado Nuevo, en las inmediaciones de El Escorial, ante la concurrencia de numerosos fieles. El lugar continúa siendo, a día de hoy, un lugar de peregrinación, en especial el primer sábado de cada mes, al acudir fieles y curiosos en trenes y autocares procedentes de toda España. Curaciones milagrosas, movimientos del Sol o estigmatizaciones son algunos de los fenómenos que aparentemente se han producido en torno a estas apariciones, a la vez que se percibía en el ambiente un inexplicable olor a rosas. También se han producido unas fuertes polémicas, con intervención judicial y de la jerarquía eclesiástica, entre defensores y detractores de la Fundación derivada de las supuestas apariciones, pues es del dominio público que se han generado importantes dotaciones económicas de procedencia dudosa, aparte de donativos que incrementan el patrimonio de los organizadores.

Leyendas de La Pedriza

El Cancho de los Muertos
El nombre de esta leyenda proviene de una formación rocosa de La Pedriza cuya forma es muy peculiar. La leyenda cuenta que una banda de salteadores secuestró a una joven señorita de rica y apoderada familia de Madrid. El jefe de este grupo se ausentó temporalmente y los otros dos bandidos decidieron aprovecharse de la joven, pero regresó inesperadamente y les sorprendió, tras lo cual les juzgó inmediatamente y despeñó al primero por este cancho. Pero al intentar precipitar al segundo, éste sujetó la pierna del cabecilla y los dos cayeron al vacío. De esta forma, acabaron los tres despeñados a los pies del cancho rocoso. Según las gentes del lugar, durante un tiempo se pudieron ver los cadáveres de los tres bandidos en una grieta de este lugar.
La Cueva de la Mora
El relato de a continuación tiene su escenario también en La Pedriza y recuerda a historias que se repiten a lo largo de la geografía española debido quizás a la larga ocupación musulmana. Existe otra leyenda con este título, recogida por Gustavo Adolfo Bécquer en sus Leyendas, situado en la localidad navarra de Fitero.
La Cueva de la Mora (de difícil acceso) se halla cerca del refugio Giner de los Ríos, concretamente enfrente de su fachada principal y al este de la Peña Sirio. Parece ser que la hija de un rico árabe quedóse prendada de un joven cristiano. Ante esta situación fue secuestrada y retenida por sus familiares musulmanes en el interior de esta cueva. Pasaron los años y el caballero cristiano no regresó jamás, a pesar de la ansiada espera por parte de la joven, por lo cual, según las creencias de la gente, de cuando en cuando, el alma de la despechada joven se desliza vagando entre las formaciones rocosas y canchales tratando de buscar a su amor perdido.2
El Cabrero Bautista
El cabrero Bautista Montalvo, del pueblo de Mataelpino, relata una historia de la que es desgraciadamente parte interesada. Según las gentes, poco después de raptar la banda del Isidro al hijo único de doña Braulia del Valle, y devuelto bajo pago de elevado rescate, robaron los bandidos al pastor su magnífica escopeta de caza y algún objeto de valor que llevaba encima. Asimismo le expoliaron un excelente gabán que acababa de estrenar, con el que se guarecía de los fríos y lluvias de la sierra. Esta prenda produjo algunas disensiones en el seno de la banda, y uno de sus componentes llamado Isidro el de Torrelodones, arrebató la prenda en cuestión y mató a su jefe de un trabucazo, que cayó muerto al pie de la cerca de los huertos, cuyas ruinas existen hoy al pie de la Sierra de los Porrones.
La Banda de Paco el Sastre
Corría el año 1840 y dominaba en la Pedriza la banda de Paco el Sastre, cuyo verdadero nombre era Francisco de Villena. Paco el Sastre fue un bandolero que compartió fechorías con la banda de Mariano Balseiro y cómplice y amigo de Luis Candelas, del quien fue segundo lugarteniente. Fue detenido el 5 de enero de 1838 e internado en la cárcel del Saladero de Madrid. Allí coincide con su socio Balseiro fugandose ambos un año más tarde. Por aquel entonces el Marqués de Gaviria, intendente del Palacio Real, persona inmensamente rica, tenía dos hijos. Manuel y Paco que estudiaban en las escuelas pías de la calle de Hortaleza, en Madrid. Era costumbre de su padre que fueran sus hijos los fines de semana a una finca que tenían en Valdemoro. Un buen día, el 27 de abril, fue un falso criado con el coche de caballos de rigor a buscar a sendos mozuelos, invitándoles según órdenes de su padre a la finca familiar. Tras cumplir los requisitos para la salida con el padre prior, partieron engañados. De esta forma fueron secuestrados los dos hijos del intendente, por los que luego se pediría pingüe rescate. Pero ocurrió que el padre prior, salió a despedirlos como era costumbre y se dio cuenta que el carruaje no era el mismo de otras veces y que tomaba una dirección distinta a la acostumbrada. Entonces el prior empezó a darse cuenta de la falsa maniobra, y llamando al padre de los niños se esclareció lo que pasó.
Manolo y Paco fueron llevados por los bandidos a su campamento en La Pedriza, situado ni más ni menos que bajo el popular canto del Tolmo. Se pidió un rescate por los niños, y su padre ofreció una recompensa a quien descubriera a los bandidos. Se hizo una batida organizada por los habitantes de los alrededores, dándose cuenta aquellos de las intenciones, huyendo y adentrándose en La Pedriza, dejado a los niños en el campamento del Tolmo, pues se habían encariñado con ellos y no querían hacerles daño, terminando aquí la historia, que es auténtica y verídica. Pocos días después de liberados los niños secuestrados, son descubiertos casualmente ambos delincuentes en las proximidades del Rastro de Madrid y detenidos después de una espectacular persecución por las calles de la zona. El 20 de julio de 1839 fue ejecutado a las once y media de la mañana en un patíbulo levantado en La Puerta de Toledo de Madrid, media hora después que su socio Balseiro.
El verdadero amo del Guadarrama en aquellos tiempos fue Pablo Santos, que utilizó La Pedriza como enclave estratégico de refugio, lugar que debía conocer muy bien pues nació muy cerca de este paraje y siendo también el lugar en cuyas proximidades fue asesinado por uno de sus secuaces.
Origen de La Pedriza
Cuenta la leyenda que hace muchos años, existía una fuerte rivalidad entre la Pedriza posterior y la anterior. Y de esta manera un buen día se declaró la guerra entre ellas, se armaron los riscos y marcharon a la batalla de las dos Pedrizas. En este primer encuentro también librado por “Los Guerreros”, con el apoyo de “Las Torres”, llevó la victoria a la Pedriza posterior, que erigió como signo de su victoria la Peña de la Bota. Pasó el tiempo y corrieron mucho las manecillas del reloj, y la Pedriza anterior que tenía cierta amargura por su derrota, fue a la guerra nuevamente, saliendo victoriosa de esta segunda batalla.Su signo de victoria fue colocar un bastión en el término de sus dominios, el cual fue el Yelmo de Mambrino. Y para que la paz reinara siempre en la zona, se puso una gran piedra en los límites de ambas Pedrizas, que se llamó el Canto del Tolmo, erigiéndose además un guardián de esa paz que se llamó “El Centinela”, el cual situado en lo alto del Collado de la Dehesilla, vigila que se cumpla el tratado acordado por las dos Pedrizas.

Leyendas del Montón de Trigo

La silueta del Montón de Trigo hace alusión a su nombre.

La historia de su formación es la siguiente: Estaba un día un rico labrador aventando un montón de trigo cuando pasaron unos mendigos y le pidieron una limosna. El tacaño agricultor contestó que no tenía nada que ofrecerles. Uno de los mendigos le preguntó que cómo podía decir eso viendo el enorme montón de grano que tenían delante; a esto les respondió el labrador que aquello que veían no era trigo sino tierra. El pobre le replicó: “Permita Dios que se te vuelva tierra”. Y poco después la maldición se cumplió.

Leyendas de la laguna de Peñalara

La Pastora
Cada noche de difuntos a la fría luz de la luna, emerge del centro de una laguna de Peñalara un islote y en ella la figura de una pastora. Esta pastora parece ser que trató de salvar un cordero extraviado entre las rocas confundiendo sus balidos con extraños y broncos ruidos que parecían surgir de las profundas y oscuras aguas.
Los dos amigos
Parece ser que dos amigos intrigados por el halo de misterio que rodea a la Laguna Grande subieron a la misma con el ánimo de cruzarla a nado de noche, a la luz de la luna. Uno de ellos la cruzó a nado sin problemas, manteniendo un libro entre los dientes. Cuando alcanzó la orilla opuesta animó a su amigo a imitarle y éste lo hizo. Mientras el segundo de los viajeros iba nadando, el primero iba leyendo el libro en voz alta. Pero, al alcanzar aquel el centro del pequeño lago, éste cerró repentinamente el libro y las aguas se tragaron en el acto al nadador, que nunca más ha reaparecido.

Leyendas de Robledo de Chavela

Este municipio nos ha legado una interesante serie de leyendas y mitos:

La Virgen de Navahonda
Esta historia se remonta a los tiempos en que el municipio madrileño de Robledo de Chavela pertenecía aún a Segovia. En el valle de Navahonda, donde hay situada una famosa ermita, se encontró una talla de la Virgen María, que había sido ocultada por los segovianos durante años para protegerla de la invasión musulmana. Los segovianos, al averiguar su paradero, la reclamaron a los robledanos y, cuando aquellos intentaron restituir la imagen a Segovia, las caballerías que transportaban dicha talla, a mitad de camino, se negaron a continuar por intercesión de la Virgen, tras lo cual se decidió que la imagen se quedara para siempre en aquel lugar. El camino que conduce a Navahonda desde Robledo de Chavela es una interesante ruta turística y todos los años discurre por él una vistosa romería en recuerdo de tales acontecimientos.3
La Dama de la Cruz Verde
En el Puerto de la Cruz Verde cuentan que se ha visto numerosas veces una joven autoestopista que, una vez que se recoge, en el interior del coche, al acercarse a una curva, empieza a gritar que se tenga mucho cuidado, pues ahí se mató. Dicho esto, la mujer desaparece y no se vuelve a saber de ella.
Esta leyenda es una de las variantes que se han dado en muchos lugares del mundo de la denominada Autoestopista Fantasma, Dama Blanca o Chica de la Curva.
Este misterioso personaje también ha sido visto en el Puerto de Galapagar.
En los programas de misterio de Iker Jiménez Milenio 34 y Cuarto Milenio,5 se ha hablado en sobre este tema.
Los subterráneos del Vía Crucis
Cuenta la leyenda que, bajo Robledo de Chavela se extiende una red de misteriosos túneles excavados desde los tiempos en los que, en el lugar que ocupa la actual Iglesia de la Asunción de Nuestra Señora, se elevaba el castillo del Señor de Robledo de Chavela, desde cuya torre, ocho soldados permanecían vigilantes durante toda la noche, en vela (de ahí la denominación de Chavela). Dicho Señor había mandado construir una larga red de túneles con mazmorras, que llegarían hasta el actual Vía Crucis del pueblo (una hilera de cruces de granito situadas a las afueras del municipio).

Vista nocturna de la torre de la iglesia parroquial de Robledo de Chavela desde la que se escuchaba el supuesto fantasma.

El Fantasma de la Iglesia
Hace años (y esto es real), se produjo un extraño fenómeno en Robledo de Chavela: Por las noches, en las calles que suben a la iglesia parroquial y junto al cementerio, se oía una profunda respiración que aterrorizaba a los incautos. En realidad, dicha respiración era el ruido producido por una lechuza que había anidado en el campanario de la iglesia.
El fenómeno se vino repitiendo durante varios años hasta que dicha lechuza emigró a la cercana localidad de Las Navas del Marqués, donde el fenómeno se volvió a repetir, esta vez en las ruinas de una antigua iglesia. El hecho tuvo cierta repercusión mediática, pues hasta el doctor Félix Rodríguez de la Fuente intervino en un programa radiofónico explicando que dichos misteriosos ruidos los producía en realidad un animal.
Avistamientos de OVNIs
En las proximidades de las gigantescas antenas que la NASA y el INTA tienen instaladas en Robledo de Chavela, han sido numerosos los avistamientos de OVNIs que se han venido sucediendo a lo largo de los años6 7 (especialmente en dirección Norte-Sur, hacia la citada estación).
A principios de los años ochenta se produjeron dos significativos avistamientos en Robledo de Chavela: en el primero, cuatro luces silenciosas se pusieron a girar sobre la torre de la iglesia parroquial y que, después, alineándose, se dirigieron hacia la estación espacial; en el segundo, un OVNI triangular con una extraña estela roja posterior a modo de bengala, que siguió también la susodicha dirección. Este último artefacto había sido visto previamente sobre la Estación de Chamartín (Madrid), tras lo cual siguió en dirección Oeste, hacia Robledo (hubo una reseña al respecto en el diario El País.
En los años ochenta, un extraño ser humanoide, de gran altura, fue observado mientras salía de lo que algunos testigos denominaban una especie de “huevo”, en una zona forestal situada entre Robledo de Chavela y Valdemaqueda.
En la década del 2000 se llegó a ver desde Robledo el supuesto OVNI en forma de misil que recorrió toda España y fue objeto de noticia en varios noticiarios.
También se los ha visto salir y sumergirse en los cercanos pantanos de Valmayor en San Lorenzo de El Escorial y de San Juan.

Vista del complejo de Robledo de Chavela (Madrid), y su antena de 70 metros, desde donde se siguió la misión Apolo XI.

La retransmisión de la llegada del hombre a la Luna
Desde la estación espacial de Robledo de Chavela se retransmitió la histórica llegada del hombre a la Luna. Una leyenda urbana de alcance mundial difundió la historia de que los astronautas del Apolo XI vieron una serie de gigantescos humanoides y de naves espaciales alrededor de cráteres al llegar al satélite. Según este mito, cuando los astronautas, sorprendidos, empezaron a retransmitir la situación, se pidió a todos los periodistas que estaban en dicha estación que salieran de la sala de control durante unos minutos. Este último hecho fue confirmado por algunos periodistas que estuvieron allí, entre ellos por José Antonio Silva, locutor por la época de Televisión Española y piloto aeronáutico.8 9
Sin embargo, el por aquel entonces responsable de la NASA en España y director de la estación de seguimiento de Fresnedillas, Luis Ruiz de Gopegui, dio una versión diferente y prosaica: el astronauta John Young del Apolo 16 tuvo molestias estomacales durante la misión, y los astronautas podían tener conversaciones privadas con los médicos si así lo deseaban. Cuando habló con el médico sobre sus síntomas, pidió que la conversación fuera privada, así que en las estaciones de seguimiento se pidió a los periodistas que salieran para que no oyeran la comunicación.10 Las presuntas pruebas de que los astronautas del programa Apolo vieron ovnis en la Luna han sido rebatidas por algunos especialistas.11
El Moro de La Almenara
En la cumbre del monte de La Almenara existen unos restos arqueológicos, datados de la invasión musulmana de España, desde los cuales los árabes encendían hogueras para avisar a Madrid de que se aproximaban tropas cristianas para atacar.
Muchos excursionistas cuentan que, algunas tardes, cercana ya la noche, se han visto resplandores en su cumbre, que sería la hoguera que encendería al anochecer un misterioso moro fantasma.
Las Mujeres Rientes
Por lo visto, han podido ser grabadas por la noche, en numerosas ocasiones diversas psicofonías, tanto en el pinar de Robledo como en la roca de El Lisadero, en las que unas diabólicas y claras risas de mujeres pueden escucharse.
Los suspiros de las trincheras
También se cuenta que, en las trincheras y búnkeres12 de la Guerra Civil que hay en la parte superior de la ladera del Risco de los Monaguillos, muchas noches se han escuchado lamentos, suspiros y gritos de muchos de los muertos en este sitio, durante lo que fue el frente de Robledo de Chavela.13

Leyendas de La Mujer Muerta

La Mujer Muerta vista desde la llanura segoviana. La cabeza de la mujer es la montaña que aparece en el centro y los brazos cruzados la que aparece a la derecha.

Varias leyendas intentan explicar este nombre, La Mujer Muerta, topónimo que se da al conjunto de montes de La Pinareja, Peña del Oso y Pico de Pasapán, que formando un destacado cordal y visto desde la llanura segoviana toma la aparente forma de una mujer tumbada, dormida o muerta, cubierta por un velo y con los brazos entrecruzados.

Una leyenda con tonos pastoriles relata el amor de la bella hija de un granjero y un pastor de las cercanías. Éste al creer ver en otro pastor un posible rival, ciego de ira y celos lo mató, y acabó al mismo tiempo con el objeto de sus deseos. Pocos días después, en medio de una terrible tormenta la tierra tembló y apareció como por ensalmo esa gran mole rocosa, que recibió ese nombre.

Otra leyenda, más guerrera y menos romántica relata las luchas por la jefatura que llevaron a cabo dos hermanos, hijos del recientemente fallecido jefe de una tribu que vivía en la entonces extensa planicie. La madre de ambos, que no quería ver aquella lucha fraticida, ofreció su vida a los dioses a cambio de la paz para sus hijos y así se cumplió. Tras una gran tormenta, apareció el cuerpo de la madre en forma de gran montaña, imagen que los hijos reconocieron e inmediatamente pararon la lucha.

Por último, una tercera leyenda indica que, en tiempos remotos, dos caballeros se disputaron el amor de la misma mujer y comenzaron una lucha a muerte; la mujer, intentando separarlos, se interpuso entre ellos mientras luchaban y fue atravesada por las espadas de los dos pretendientes. Tras su muerte, durante la noche se desencadenó una terrible tormenta que modeló los montes cercanos con agua y viento para formar la figura de la mujer asesinada.

Leyendas de Rascafría

Ayuntamiento de Rascafría.

En el municipio de Rascafría hay varias leyendas y las más populares son:

Leyenda del Tuerto Pirón
Según los autóctonos de este pueblo, el Tuerto Pirón era un bandolero que se movía en los alrededores de Rascafría. Su escondite era el viejo Olmo de más de 300 años que estaba situado en la Plaza Mayor de Rascafría y que, enfermo de grafiosis, cayó tras la nevada del 14 de enero de 2000.

Fernando Delgado Sanz, apodado el Tuerto Pirón, robaba a los ricos, asaltaba iglesias y caminos y luego lo repartía entre los más necesitados, cometía sus fechorías por la noche y en el hueco que tenía el viejo Olmo se ocultaba durante el día.

La Leyenda del Carro del Diablo
Cuando la hija del Sacristán de Segovia vende su alma al diablo a cambio de no tener que bajar todos los días a por agua, para ello el diablo debe construir un acueducto en una noche, pero cuando está transportando la última piedra para finalizar la obra, le sorprende el amanecer y queda petrificado constituyendo la roca de granito conocida por Carro del Diablo a la que se accede desde la pista de la Mata o desde el camino de las Eras.
Leyenda de la Peña de la Mora
Cuenta que en la cueva existente junto a esa Peña, en la en tiempos de la reconquista, una bella mora languideció esperando a su prometido, sobre esa peña en la que cada mañana se lavaba la cara con el agua del roció. Se dice que escondido en algún lugar de esa cueva continua aún hoy, un enorme y precioso rubí, esperando a que llegue su joven enamorado.
Leyenda Puente del Perdón
Para relatar la procedencia del nombre de este bello puente sobre el río Lozoya enfrente del monasterio del Paular hay que contar primero otra historia; la de los “quiñoneros“. En el sigo XIV el valle de Lozoya pertenecía al Concejo de Segovia, debido a la fragosidad de su vegetación y de sus pinares además de su difícil acceso era terreno idóneo para grupos subversivos de moriscos, malhechores y maleantes que hacían sus pillerías por estas tierras. Ante esta incontrolable situación los Reyes decidieron agilizar la administración de la justicia delegando parte de sus poderes, así de esta guisa en las villas que crecieron después de la reconquista nacieron unos milicianos llamados “quiñoneros”.
Estos quiñoneros podían juzgar y administrar justicia en este territorio inmediatamente, e incluso la pena máxima, sin necesidad de consultar con la corte. Las ejecuciones se cumplían en una casa denominada “Casa de la Horca” a cinco kilómetros aproximadamente del Paular, entonces es cuando entra en juego el citado puente. Antes de partir para la casa de la Horca se les revisaba la sentencia a los reos a los que algunos se perdonaba pero sin que estos lo supieran todavía. Se continuaba el camino y cuando llegaban al puente, a los que se les había perdonado se les dejaba sueltos, y cruzaban el río en libertad, de esta benevolencia le viene el bello nombre al no menos hermoso puente.

 

Bestia de Gévaudan


Dibujo de la época representando a la bestia asesinando mientras cazadores acosaban a otros lobos.

Entre 1764 y 1767, más de 120 personas, mujeres y niños, casi en exclusiva, fueron horriblemente asesinados –a dentelladas– por una bestia misteriosa. Todo esto ocurrió en la región montañosa del Gévaudan, en el centro de Francia, y nadie logró resolver el enigma a pesar de las insistentes batidas y de las inmensas recompensas que ofrecía el Rey. La bête (bestia) del Gévaudan pasó a formar parte de la mitología del país, de la misma manera que el monstruo de Lago Ness para los escoceses.

Lo cierto es que la bestia de Gévaudan aterrorizó a la población de Aveyron en el siglo XVIII y quebrantó la autoridad de Luis XV, convirtiéndose rápidamente en un asunto de Estado.

Cazadores de toda Francia atraídos por la generosa recompensa que se ofrecía por su piel, trataron de cazar a lo que se intuía podía ser un enorme lobo de un poder devastador inimaginable. Le calcularon 100Kg de peso y el pueblo pensaba que era el mismo demonio.

Historia

Se le atribuye la muerte de más de 130 campesinos, en su mayoría mujeres y niños, que fueron encontrados despedazados por los dientes de algún animal. En algunos casos las víctimas fueron encontradas decapitadas o partidas por la mitad, lo que demuestra la enorme violencia con la que fueron asesinadas. Son menores los casos de animales domésticos muertos por la Bestia, pues parece que ésta prefería la carne de los pastores a la de sus ganados.

La mayor parte de los ataques se registraron en los alrededores de Aveyron. El primer ataque relacionado fue contra una mujer de Langogne, el ataque ocurrió mientras la mujer cuidaba del ganado, pero logró evitar ser devorada ya que se refugió entre los animales que hicieron una especie de muro defensivo para repeler a la bestia, consiguiendo hacerla huir. El primero ataque mortal se produjo el 30 de junio de 1764, día en que asesinó a Jeane Boullet, de 14 años. En los tres meses siguientes, la Bestia atacó y mató salvajemente a dos niñas, dos niños y una mujer. En invierno, con el animal acuciado por el hambre, las muertes ascendieron hasta el punto de que se producía una víctima o dos cada semana. En esa época, los bosques de Gévaudan acogían una población considerable de lobos, pero los testimonios de los pocos testigos y supervivientes rechazaron su autoría debido a las dimensiones descritas. Describían al animal como una bestia gigantesca de pelo rojizo con un tamaño mucho mayor que el de un lobo, con rayas negras en los cuartos traseros y una cresta de pelos largos sobre el lomo. La cola era larga y musculosa, y las mandíbulas, bien desarrolladas y llenas de dientes enormes. Los rastreadores y cazadores que acudieron al lugar atraídos por las recompensas ofrecidas para quien capturase al monstruo, encontraron huellas de tamaño considerable y le calcularon un peso de unos 100 kg. Durante meses se mataron grandes cantidades de lobos en la zona, pero la bestia era increíblemente escurridiza. Llegó a mencionarse que las balas rebotaban sobre su lomo y los aterrorizados campesinos opinaban que era el mismo Demonio venido del infierno. Pronto llegó a considerarse un problema nacional, y el propio rey Luis XV envió un cuerpo de dragones de caballería para abatirla, sin resultados, al que posteriormente se unirían otros tres. Para entonces el año de 1764 había acabado y las víctimas ya eran 54.

Según el testimonio de uno de los capitanes de los dragones, logró ver cara a cara a la Bestia antes de que ésta consiguiese huir. Era tan grande como su propio caballo, pero pronto lo dejó atrás con facilidad, pues lo superaba ampliamente en velocidad y agilidad. Mientras huía, él y los hombres que le acompañaban descargaron varias decenas disparos contra ella que ni siquiera parecieron atravesar su piel.

El asunto de la Bestia de Gévaudan traspasó fronteras y llegó a considerarse un problema serio para el gobierno de Luis XV, entonces recién salido de la Guerra de los Siete Años. Las potencias extranjeras comentaban jocosas cómo el ejército francés podía pensar siquiera en la victoria si sus mejores tropas no eran capaces de capturar un “simple” lobo en mitad de su propio país. Pronto se retiraron de la zona a las autoridades locales por considerarlas inútiles, y se pescó a más de un cazador particular que ponía pistas falsas para despistar a los dragones y aspirar a cobrar la recompensa matando él mismo la Bestia. Se pusieron trampas y se rastreó el monte día y noche, pero la bestia siempre aparecía en otro lugar y continuaba su siniestra matanza.

El nerviosismo se apoderó de la población y estallaron disturbios. Se acusó públicamente a algunos vecinos de ser hombres lobo que se convertían por las noches en la bestia; otros se volvieron contra los gitanos, a los que acusaron de criar alguna bestia salvaje en su circo que había escapado al monte. Los sacerdotes predicaban contra el rey, responsable indirecto de la crisis, o decían que las víctimas eran jóvenes lascivas a las que Dios había enviado la Bestia como castigo. Incluso se llegó a poner en el punto de mira a un noble que había estado en África y criaba en los jardines de su palacio hienas, tigres, leones y perros de presa, acusándolo de cruzar los animales hasta dar con una bestia asesina e indestructible.

Fuese ella o no, lo cierto es que en 1767, con más de 130 muertes en la región, un campesino armado abatió en Gévaudan un lobo descomunal, más grande que cualquiera de los que se podían encontrar en Francia. Poco después se mató una loba también de gran tamaño. La leyenda cuenta que los responsables de las capturas emplearon balas de plata hechas tras fundir medallas de la Virgen María, algo que ha pasado posteriormente al imaginario colectivo como la única forma de matar un hombre-lobo. Al menos uno de los ejemplares fue llevado a París, donde llegó en un estado de putrefacción muy avanzado, lo que impidió disecarlo. Su esqueleto fue expuesto en el Museo Real de la ciudad hasta su destrucción en un incendio. A pesar de que el esqueleto se ha perdido, las descripciones parecen indicar que se trataba de una gran subespecie de lobo de los Alpes, extinta en el siglo XIX. La falta de animales grandes que estos lobos encontraron en su nuevo hogar les habrían impulsado a alimentarse de los humanos, fáciles de capturar y matar. Desde entonces, no se ha producido ningún ataque similar a los de la Bestia.


La bestia arrancaba la cabeza de sus víctimas de un solo bocado

La posible identidad de la Bestia de Gévaudan

Ateniéndonos a las descripciones de la época (con toda seguridad exageradas en cuanto al tamaño y cualidades de la bestia del Gévaudan), se pueden sacar varias conclusiones que nos pueden ayudar a la hora de establecer su identidad:

1) Parece cierto que un animal con características poco comunes fue capaz de atacar y matar a varias decenas de personas en la segunda mitad del siglo XVIII en los bosques de la región del Gévaudan. Las cifras varían, según las fuentes consultadas entre 70 y 140 muertes. Es probable que la cifra real de muertes se ajuste más a 70, si bien hay que tener en cuenta que se produjeron varias decenas de heridos.

2) El hecho de que la mayoría de víctimas mortales fueran mujeres y niños, algunas de las cuales presentaban signos evidentes de haber sufrido abusos sexuales antes o después de su muerte, hace creíble pensar que una o más personas, aprovechándose de las circunstancias, dieran rienda suelta a sus peores instintos, violando, asesinando y mutilando a varias de las víctimas atribuidas a la bestia. Los restos de estos crímenes, abandonados en los bosques no tardarían en ser localizados y devorados por animales que pudieron cargar con la culpa de la autoría de los hechos.

3) El hecho más interesante de esta historia, parece ser el llegar a averiguar la especie animal capaz de provocar tantas muertes ajustándonos a las descripciones emitidas por quienes tuvieron la ¿fortuna? de ver al animal. Dejando de un lado las paparruchas acerca de posibles animales fantásticos y hombres-lobo, los candidatos más probables serían los siguientes:

a) Lobos: En 1764 en esa zona abundaban los lobos los cuales eran muy temidos, principalmente por toda la mitología asociada a ellos y por los ataques que realizaban al ganado doméstico. De hecho fueron cazados muchos ejemplares durante las numerosas batidas que se realizaron para tratar de acabar con la bestia. Uno de ellos, de un tamaño enorme, fue abatido por un habitante de la zona y tras ello parece ser que los ataques (o las informaciones sobre ellos) disminuyeron durante un breve período. Como las muertes continuaban y era un hecho difícil de silenciar, las partidas de caza volvieron a los bosques del Gévaudan, acabando con la vida de otro gran ejemplar de lobo que se dijo podría ser la pareja del anterior (las fuentes hablan de unas dimensiones de 1,80 m. desde la base de la cola hasta la punta del hocico y 65 Kg. de peso). Para añadirle más intriga a la historia, el esqueleto del animal abatido se conservó en un museo de París hasta 1830 cuando fue destruido por un incendio. Es muy improbable que un lobo solitario fuese capaz de realizar todos los ataques ya que no concuerda en absoluto con el comportamiento de la especie. Un grupo de lobos actuando coordinadamente sí serían capaces de realizar estos ataques (estamos hablando de posibilidad, no de probabilidad), pero los testimonios siempre coinciden en que se trataba de un sólo animal. Además, los humanos sólo en muy raras ocasiones han sido víctimas de los lobos. Sí se conocen casos bien documentados de otros animales causantes de decenas de muertes de personas en otros continentes, en los cuales ejemplares aislados (leones, tigres y leopardos) se han acostumbrado a cazar y devorar hombres ya que les resultaban presas muy fáciles de capturar. Se habla también de una supuesta subespecie de lobo extinta en el siglo XIX, de mayor tamaño y ferocidad que las actuales, como posible candidato. Este dato habría que tomarlo como poco fiable, aunque es cierto que en muchas especies de animales por diversos motivos surgen muy de vez en cuando individuos de mayor tamaño que la media habitual (así como también surgen otros de menor tamaño de lo habitual). En cualquier caso nunca estaríamos hablando de un animal del tamaño de una res y 500 kg. de peso, como aseguraban algunas de las descripciones de la época.

b) Especies exóticas: En el siglo XVIII en Europa, ya vivían en cautividad numerosas especies exóticas procedentes de todo el mundo. Leones, leopardos, tigres, hienas y pumas… cualquiera de estos animales escapado de su cautiverio, podría adaptarse a vivir en libertad en una zona boscosa con recursos suficientes para proporcionarles alimento y cobijo. Algunas de las descripciones del animal dicen que tenía un gran tamaño, pelaje de color rojizo, con una cresta de pelo en el dorso y varias franjas verticales más oscuras en la parte posterior del cuerpo. Esta descripción podría adecuarse a primera vista a una hiena rayada, y de hecho varios autores contemporáneos y posteriores a los sucesos apuntaron a este animal como probable causante aunque si bien este animal puede tener un comportamiento agresivo en ocasiones, no es plausible que ataque y devore a decenas de personas. Otro tanto podría decirse del tilacino o lobo marsupial de Tasmania, con el cual se ajustan varias de las descripciones: hocico alargado, grandes fauces, capacidad de dar grandes saltos y cuartos traseros atigrados. Este animal (presuntamente extinto a mediados del siglo XX) ya era conocido a finales del siglo XVIII por los colonos de Australia y Tasmania (y por los aborígenes desde mucho antes), aunque la posibilidad de que hubiera en Europa algún ejemplar en 1764 traído por algún barco desde las antípodas, se antoja muy remota. Tampoco el tamaño y su supuesta ferocidad se ajustan a esta especie. Hay ejemplares de tigres cuyas típicas rayas verticales están casi limitadas a sus cuartos traseros y desde luego un tigre es perfectamente capaz de llevar a cabo la mayoría de actos supuestamente cometidos por la bestia del Gévaudan. Tendríamos por tanto, en un tigre escapado de cautividad como posible (aunque muy poco probable) candidato a ser nuestra misteriosa bestia.

c) Híbridos: El único caso creíble (y posible) en esa zona sería un híbrido producido entre un perro y un lobo o entre dos razas grandes de perro. Son relativamente frecuentes y conocidos los casos de cruces fortuitos entre perros y lobos, ya que comparten un material genético prácticamente idéntico y pueden generar descendencia con capacidad reproductora. Sería muy interesante ver el resultado del cruce entre un lobo y una especie de perro de gran tamaño (un mastín o un alano por ejemplo) bien fuera domesticado o asilvestrado. Por otro lado, las peleas organizadas entre perros de presa entrenados para la lucha y otros animales (osos, lobos, tejones, etc…) ya eran habituales en toda Europa desde hacía varios siglos. Esos perros utilizados para batidas de caza y peleas, muchas veces eran cubiertos parcialmente por sus dueños con protecciones de cuero y metal para evitar las heridas que les pudieran producir sus potenciales presas. Este hecho, también podría explicar, al menos en parte, el extraño aspecto de la bestia ante los ojos de los testigos. No sería difícil imaginar lo que podría hacer un híbrido de las especies antes mencionadas abandonado en una zona habitada y teniendo que subsistir por sus propios medios… Por todo ello, esta última es la posibilidad que parece más aceptable, teniendo en cuenta los datos que se poseen y las descripciones de los testigos. ¿Sería un híbrido entre un lobo y un gran perro de presa la famosa bestia del Gévaudan?

Otros casos similares

Los ataques ocurridos en Gévaudan no fueron casos aislados. Un siglo antes, en 1693, ocurrieron ataques similares en Benais, donde hubo cerca de 100 víctimas, la mayoría mujeres y niños. La bestia responsable fue descrita de forma muy similar a la de Gévaudan. Durante los sucesos de Gévaudan fue vista una bestia el 4 de agosto de 1767 en Sarlat, una región con cuevas prehistóricas situada cerca de Gévaudan. Cuatro décadas después, entre 1809 y 1813, hubo más ataques en Vivaris, donde hubo al menos 21 víctimas (niños y adolescentes). Entre 1875 y 1879, hubo más ataques en L’Indre. Todos estos ataques ocurrieron en periodos de 4 años. Existen informes de ataques por parte de criaturas similares hasta 1954.

Cine

El pacto de los lobos

En 2001, el director francés Christophe Gans llevó la historia de la Bestia a la gran pantalla en la película El pacto de los lobos. En ella, los actores Samuel Le Bihan y Mark Dacascos interpretan respectivamente al botánico y ex-soldado Grégoire de Fronsac y su ayudante indio Mani, contratados por la corona francesa para documentar científicamente la verdadera naturaleza de la Bestia de Gévaudan y abatirla. Jugando con los hechos reales y las invenciones para el guion, Gans postula la posibilidad de que los grandes lobos muertos en 1767 no fuesen de verdad la Bestia, sino que estas capturas fuesen un fraude cometido por el propio Luis XV para acabar con el problema de cara a la galería.

Según la película, el verdadero responsable sería realmente una bestia entrenada desde la infancia por el noble Jean-François de Morangias, destacado durante unos meses en Senegal y que a la vuelta se había traído una camada de cachorros de lupus alimonatis (en realidad león, solo que en la película esto no es específico) tras matar a su madre. Morangias, miembro de una sociedad secreta tradicionalista llamada El Pacto de los Lobos, con importantes miembros en la nobleza local y la Iglesia, pretendía con ello socavar el prestigio de la Corona y causar la caída del rey, acusado de ser demasiado moderno por los estamentos tradicionales.

El Simio de Loys Extraño Animal en la selva de Venezuela

En la selva de Venezuela unos expedicionarios encontraron un extraño simio de gran tamaño al que fotografiaron en venezuela hace mucho años,encontrado en una selva de maracaibo . Años después continua el misterio de si el animal era una especie desconocida o tan sólo un montaje…

Criaturas extrañas

Un grupo de exploradores, encabezados por el geólogo suizo François de Loys, realizaba el trazado del plano geológico de la remota región del Cuboen en Venezuela, un área cercana a la frontera colombiana. Mientras descansaban de las tareas del día a las orillas del Río Tarra, en el estado Zulia, fueron atacados por un grupo de criaturas extrañas y salvajes. En principio creyeron que se trataba de osos por el tamaño y la velocidad que corrian a las víctimas. Sin embargo, pronto observaron que se trataba de criaturas del tamaño de un hombre, de mediana estatura y cubiertos completamente de pelo. Los emboscados por estos monstruos sintieron escalofrios y miedo mientras que Loys dió la órden de abrir fuego y las extrañas criaturas comenzaron escapar, a excepción de uno que cayó abatido al piso.

La criatura tenía 32 dientes, media 1,57 metros y carecía de cola. Ninguno de los miembros del equipo, incluído Loys, un geologo reconocido conocía éste tipo de animal. Después de comprobar cuidadosamente la defunción del monstruo, decidieron dejar constancia de aquel encuentro. lo sentaron en un guacal vacío, sosteniendo su cabeza erguida con una rama y le tomaron una fotografía. Antes de volver, cargaron al animal entre varias personas pero como el viaje era largo y peligroso se tuvieron que contentar con la foto.
Hasta el dia de hoy se buscan a estas extrañas criaturas.

Verdadero o Falso?

Eso Esta Bajo Su Conclusion . . .

La Leyenda de Jack El Saltarín

Spring Heeled Jack (escrito también Springheel Jack, Spring-heel Jack, etcétera) es un personaje del folclore inglés que se habría aparecido en la época victoriana, siendo capaz de realizar saltos extraordinariamente altos (spring heeled significa literalmente ‘con muelles en los talones’). El primer supuesto avistamiento de Spring Heeled Jack sucedió en 1837.1 Más tarde se informó de otros posibles avistamientos por toda Inglaterra, desde Londres hasta Sheffield y Liverpool, si bien fueron especialmente frecuentes en los suburbios londinenses y más tarde en los Midlands y Escocia.2

Se han propuesto muchas teorías para explicar la naturaleza e identidad de Spring Heeled Jack, ninguna de las cuales ha explicado completamente el fenómeno. La leyenda urbana de Spring Heeled Jack adquirió una inmensa popularidad en su época gracias a las historias sobre su estrafalaria apariencia y su capacidad para efectuar saltos extraordinarios, hasta el punto de llegar a convertirse en protagonista de varias obras de ficción.

Spring Heeled Jack era descrito por las personas que afirmaban haberlo visto como con una apariencia espantosa y aterradora, una fisiognomía diabólica que incluía garras metálicas afiladas en sus dedos y ojos que «parecían bolas de fuego rojo». Un informe afirmaba que, bajo una capa negra, llevaba un casco y una prenda ajustada blanca como «hule». Muchas historias mencionan también un aspecto «demoníaco». Se decía que Spring Heeled Jack era alto y delgado, añadiendo algunos informes que podía exhalar llamas azules y blancas. Al menos dos personas afirmaron que podía hablar un inglés comprensible.

Historia

Primeros informes

Imagen de un penny dreadful de Spring Heeled Jack saltando sobre una reja.

Los primeros relatos sobre Spring Heeled Jack aparecen en Londres 1837 y su último supuesto avistamiento sucede en Liverpool en 1904.3 4

Los primeros informes sobre Jack fueron de un hombre de negocios que volvía a casa tarde una noche de trabajar, quien contó que fue súbitamente sorprendido cuando una figura misteriosa saltó fácilmente sobre las altas verjas de un cementerio, cayendo justo en su camino. No informó de ningún ataque, pero su descripción era inquietante: un hombre musculoso con rasgos diabólicos, incluyendo grandes orejas y narices puntiagudas, además de ojos brillantes y saltones.

Más tarde, en octubre de 1837, una muchacha llamada Mary Stevens caminaba hacia Lavender Hill, donde trabajaba como sirviente, tras visitar a sus padres en Battersea. A su paso por Clapham Common, según afirmaría más tarde, una extraña figura saltó ante ella desde un callejón oscuro. Tras inmovilizarla abrazándola fuertemente, empezó a besarle la cara, mientras rasgaba sus ropas y le tocaba el cuerpo con sus garras, que eran según su descripción «frías y húmedas como las de un cadáver». Aterrorizada, la muchacha gritó, haciendo que el atacante huyese rápidamente de lugar. El alboroto atrajo a varios vecinos que inmediatamente comenzaron la búsqueda del agresor, a quien no pudo hallarse.

Se dice que el día siguiente el personaje saltarín eligió a un víctima muy diferente cerca del hogar de Mary Stevens, inaugurando un método que se repetiría en avistamientos posteriores: saltó ante un coche, provocando que el cochero perdiese el control, se estrellase y quedase gravemente herido. Varios testigos afirmaron que escapó saltando por encima de un muro de casi 3 metros mientras balbuceaba con una risa aguda y zumbona.

Gradualmente, las noticias sobre el extraño personaje se extendieron, y pronto la prensa y el público le dieron nombre: Spring Heeled Jack.5

Reconocimiento oficial

Una sesión pública en Mansion House, Londres (c. 1840).

Unos pocos meses después de los primeros avistamientos, el 9 de enero de 1838, el Lord Mayor de Londres, Sir John Cowan, reveló en una sesión pública celebrada en Mansion House una queja anónima que había recibido algunos días antes, y que había retenido con la esperanza de obtener más información. El remitente, que había formado de la carta como «un residente de Peckham», escribió:

Parece que algunos individuos (de, como cree el autor, las mejores clases) han hecho una apuesta con un compañero travieso y temerario, sobre que no se atrevería a encargarse de visitar muchos de los pueblos cercanos a Londres con tres disfraces diferentes: un fantasma, un oso y un diablo; y más aún, que no entraría en los jardines de la gente con el objeto de alarmar a los habitantes de la casa. La apuesta, sin embargo, ha sido aceptada, y el infantil villano ha logrado hacer desmayar a siete señoras, dos de las cuales probablemente no se recuperarán, sino que se convertirán en cargas para sus familias.En una casa el hombre tocó el timbre, y cuando la sirviente fue a abrir la puerta, encontró a este animal vestido de forma no menos espantoso que un espectro. La consecuencia fue que la pobre chica se desvaneció inmediatamente, y nunca desde este momento ha recuperado la razón.

El asunto ha continuado por algún tiempo y, aunque resulte extraño, los periódicos siguen en silencio al respecto. El autor tiene razones para creer que tienen la historia completa en la punta de sus dedos pero, debido a motivos interesados, han sido convencidos para permanecer en silencio.6

Aunque el Lord Mayor parecía bastante escéptico, un miembro de la audiencia confirmó que «jóvenes criadas de Kensington, Hammersmith y Ealing cuentan espantosas historias sobre este fantasma o diablo». El asunto fue publicado en The Times el 9 de enero y en otros diarios nacionales el 10, y al día siguiente (11 de enero) el Lord Mayor enseñó a un abarrotado auditorio una pila de cartas procedentes de varios lugares de Londres y alrededores quejándose de parecidas «bromas malvadas». La cantidad de cartas que llegó a Mansion House siguiere que las historias estaban muy difundidas en los suburbios londinenses. Un remitente afirmaba que varias jóvenes de Hammersmith habían sido asustadas hasta «estados peligrosos», y algunas «gravemente heridas por una especie de garras que el desaprensivo llevaba en las manos». Otro afirmaba que en Stockwell, Brixton, Camberwell y Vauxhall varias personas habían muerto de miedo y obras había sufrido ataques; mientras, otro contaba que el bromista había sido visto repetidas veces en Lewisham y Blackheath.

El propio Lord Mayor tenía dos opiniones sobre el asunto: pensaba que se habían hecho «las mayores exageraciones» y que era bastante imposible «que el fantasma realice las proezas de un demonio sobre la tierra», pero por otra parte alguien en quien confiaba le había hablado de una criada en Forest Hill que había sido asustada hasta sufrir un ataque por una figura con piel de oso, por lo que estaba seguro de que la persona o personas involucradas en esta «exhibición de pantomima» serían atrapadas y castigadas.7 Se ordenó a la policía que buscase al individuo responsable, y se ofrecieron recompensas.

Los informes de Scales y Alsop

Spring Heeled Jack representado en un antiguo penny dreadful.

Quizá los más famosos incidentes relacionados con Spring Heeled Jack sean los supuestos ataques que sufrieron dos adolescentes, Lucy Scales8 y Jane Alsop. El de Alsop fue ampliamente cubierto por los periódicos, mientras sólo uno informó del de Scales, presumiblemente porque Alsop procedía de una familia bien acomodada y Scales de una familia de comerciantes. Este influjo mediático alimentó la histeria colectiva que envolvía al caso.

Se informó que, el 20 de febrero, la joven de 18 años Jane Alsop abrió la puerta del hogar paterno en el distrito londinense de Bow a un hombre que afirmaba ser oficial de policía, quien le pidió que trajese una luz porque él y otro oficial habían «atrapado a Spring Heeled Jack aquí en la calle», pero este hombre la atacó entonces, rasgándole el vestido y tirándole del pelo hasta que otros miembros de la familia acudieron a ayudarla.3 Alsop contó a los investigadores de la policía de Lambeth que «llevaba una especia de casco, y un disfraz blanco ajustado con aspecto de hule. Su cara era espantosa y sus ojos como bolas de fuego. Tenía garras en las manos de algún material metálico, y vomitaba llamas azules y blancas.»3

El informe de Scales es como sigue: cinco días después, el 28 de febrero de 1838,9 la muchacha de 18 años Lucy Scales y su hermana volvían a casa tras visitar a su hermano, un carnicero que vivía en una zona respetable de Limehouse. Ligeramente adelantada a su hermana, Lucy estaba a mitad de camino de Green Dragon Alley cuando un personaje que había estado esperando en un rincón del pasaje apareció y la atacó. La figura respiró fuego en la cara de Lucy y entonces huyó mientras la muchacha caía al suelo, presa de violentos espasmos que duraron varias horas. Unos pocos días después, el 6 de marzo, Lucy y su hermana prestaron declaración en la comisaría de policía de Lambeth Street acompañadas por su hermano, William.10

La leyenda se difunde

The Times informó del supuesto ataque sobre Jane Alsop bajo el titular «Atrocidad en Old Ford». A esto siguió el relato del juicio de un tal Thomas Millbank, quien, inmediatamente tras el ataque sobre Jane Alsop, se había jactado en el Morgan’s Arms de ser Spring Heeled Jack. Fue arrestado y juzgado en la corte de Lambeth Street. El oficial que le arrestó fue James Lea, que antes había atrapado a William Corder, el asesino de Red Barn. Millbank había estado vistiendo overol blanco y un abrigo, que había dejado fuera de la casa, donde también se halló la vela que había dejado caer. Eludió la condena sólo porque Jane Alsop insistió en que su atacante había respirado fuego, y Millbank admitió que no podía hacer tal cosa. La mayoría de los demás relatos fueron escritos mucho más tarde de la fecha, no mencionándolos los periódicos contemporáneos.

Anuncio de un penny dreadful sobre Spring Heeled Jack (1886).

Tras estos incidentes, Spring Heeled Jack se convirtió en uno de los personajes más populares de la época. Sus supuestas hazañas fueron recogidas por los periódicos y se convirtió en protagonista de varios penny dreadfuls y obras teatrales representadas en los teatros baratos que abundaban por entonces. Pero, a medida que crecía su fama, los informes sobre sus apariciones se hicieron más infrecuentes. Sin embargo, en 1843 una oleada de avistamientos volvió a inundar el país. Un informe de Northamptonshire le describía como «la misma imagen del propio diablo, con cuernos y ojos en llamas», y en Anglia Oriental las noticias de ataques sobre conductores de coches de correo se volvieron comunes.

Los últimos informes

A principios de los años 1870, Spring Heeled Jack fue supuestamente visto de nuevo en varios lugares distantes entre sí. En noviembre de 1872, el News of the World informó que Peckham estaba «en estado de conmoción debido a lo que se conocía como “Fantasma de Peckham”, una figura misteriosa, de apariencia bastante alarmante». El editorial señalaba que no era otro que «Spring Heeled Jack, quien aterrorizó a la anterior generación». Historias parecidas fueron publicadas en las Illustrated Police News. En abril y mayo de 1873 sucedieron numerosos avistamientos del «Fantasma del Parque» en Sheffield, que los lugareños llegaron a identificar con Spring Heeled Jack.

A esta noticia siguieron más supuestos avistamientos hasta agosto de 1877, siendo uno de los más notables el protagonizado por un grupo de soldados del cuartel de Aldershot. Un centinela de servicio en el Campamento Norte miraba a la oscuridad, donde le había llamado la atención una peculiar figura brincando por la carretera hacia él. El soldado le dio el alto, que fue ignorado, y la figura desapareció de la vista unos momentos. Cuando el soldado volvía a su puesto, la figura reapareció junto a él y le propinó varias bofetadas con «una mano tan fría como la de un cadáver». Uno de los guardias le disparó, sin efecto visible, si bien algunas fuentes afirman que el soldado pudo haberle disparado cartuchos de fogueo, usados sólo para hacer disparos de advertencia.

En otoño del mismo año, Spring Heeled Jack volvió a ser visto en Newport Arch (Lincolnshire), llevando una piel de oveja. Una multitud enfadada le habría perseguido y acorralado, y al igual que en Aldershot, le habrían disparado sin lograr efecto alguno. Muchos testigos afirmaron que los disparos le alcanzaron, sonando como si golpeasen un objeto metálico hueco como un «cubo vacío». Como de costumbre, se decía que hizo uso de sus habilidades saltarinas para escapar de la multitud y desaparecer una vez más.

A finales del siglo XIX, los supuestos avistamientos de Spring Heeled Jack se fueron desplazando hacia el oeste de Inglaterra. En septiembre del 1904, en Everton, al norte de Liverpool, Spring Heeled Jack habría aparecido en el tejado de la Iglesia de San Francisco Javier, en Salisbury Street. Los testigos contaron que súbitamente saltó y cayó al suelo, aterrizando tras una casa cercana. Cuando corrieron a este punto, sigue la historia, se enfrentaron a un hombre alto y musculoso, vestido completamente de blanco y llevando un casco «con forma de huevo», que les esperaba de pie. Rio histéricamente a la multitud y se abalanzó sobre ella, haciendo que varias mujeres se desmayasen. Librándose de ellos de un salto gigante, desapareció tras las casas vecinas.

El 18 de junio de 1953, una figura parecida a algunas descripciones de Spring Heeled Jack fue avistada en un pecán en el patio de un edificio de apartamentos de Houston (Texas). Hilda Walker, Judy Meyers y Howard Phillips describieron a un hombre con «capa negra, pantalones ajustados y botas altas», y «ropas ajustadas grises o negros».

Teorías

Nadie ha sido atrapado e identificado nunca como Spring Heeled Jack, lo que combinado con las extraordinarias habilidades que se le atribuyen y el largo periodo durante el que se informó de avistamiestos ha llevado a la exposición de todo tipos de teorías sobre su naturaleza e identidad. Mientras varios investigadores buscan una explicación racional a estos sucesos, otros autores exploran los detalles más fantásticos de las historias para proponer varias teorías paranormales diferentes.

Posiciones escépticas

Los investigadores escépticos han desestimado las historias sobre Spring Heeled Jack como fruto de la histeria colectiva que rodeó a los diversos relatos sobre un bogeyman o diablo que se apareció durante décadas, o como mitos urbanos exagerados sobre un hombre que trepaba por los tejados afirmando que el diablo le perseguía.11

Henry de La Poer Beresford, tercer Marqués de Waterford (1840).

Otros investigadores creen que algunos individuos pueden haber estado tras sus orígines, y haber sido seguidos por imitadores.12 Spring Heeled Jack fue ampliamente considerado no una criatura sobrenatural sino una o más personas con un macabro sentido del humor.3 Esta idea concuerda con el contenido de la carta al Lord Mayor, que acusaba a un grupo de jóvenes aristócratas envueltos en una irresponsable apuesta como culpables.3

Un popular rumor que circuló tan pronto como en 1840 señalaba a un noble irlandés, el marqués de Waterford, como principal sospechoso.3 Haining sugirió que esto pudo haberse debido a que previamente tuvo malas experiencias con mujeres y oficiales de policía.13 El marqués apareció frecuentemente en noticias de finales de los años 1830 por reyertas de borrachos, bromas crueles y vandalismo, y se decía que hacía cualquier cosa por una apuesta. Su comportamiento irregular y su desdén hacia las mujeres le ganaron el apodo de «el Marqués Loco», y también se sabe que estuvo en la zona de Londres en la época en la que ocurrieron los primeros incidentes. Pero The Waterford Chronicle pudo informar de su presencia en la baile del día de San Valentín en el castillo Waterford, dándole una coartada para los ataques sobre Jane Allsop y Lucy Scales que son cruciales para la supuesta existencia de Jack. Sin embargo, en 1880 fue calificado de culpable por el reverendo E. C. Brewer, quien aseguró que el marqués «solía entretenerse abalanzándose sobre viajeros desprevenidos, asustándolos, y de cuando en cuando otros han seguido su ridículo ejemplo».14 En 1842 el marqués de Waterford se casó y se estableció en Curraghmore House (Irlanda), y se sabe que llevó una vida ejemplar hasta su muerte en accidente ecuestre en 1859. Spring Heeled Jack siguió activo varias décadas después, lo que lleva a los partidarios de su culpabilidad a la misma conclusión que Brewer.

Investigadores escépticos han afirmado que la historia de Spring Heeled Jack fue exagerada y alterada por la histeria colectiva, un proceso al que muchos aspectos sociológicos pueden haber contribuido. Estos incluyen rumores infundados, superstición, tradición oral, publicaciones sensacionalistas y un folclore rico en historias de hadas y extrañas criaturas pícaras. El chismorreo sobre supuestos poderes para saltar y escupir fuego, sus supuestas características extraordinarias y su presunta habilidad para escapar cautivaron la mente del público supersticioso, incrementándose con el paso del tiempo, lo que dio la impresión de que Spring Heeled Jack no envejecía. Como resultado, se forjó una leyenda urbana completa en torno al personaje, que tuvo reflejo en las publicaciones de la época, que a su vez avivaron esta percepción popular.15

Conjeturas paranormales

Se han propuesto diversas explicaciones paranormales para explicar el origen de Spring Heeled Jack. Entre ellas están las siguientes:

  • Una entidad extraterrestre con aspecto y características no humanas (como por ejemplo ojos rojos retrorreflectores o respiración de fósforo) y una agilidad sobrehumana propia de la vida en un mundo con elevada gravedad.16
  • Un visitante de otra dimensión, que podría haber entrado a este plano a través de un agujero de gusano o una puerta dimensional.17
  • Un demonio, invocado accidentalmente o aposta en este mundo por practicantes de ocultismo o que se manifestó solo simplemente para provocar confusión espiritual.18
  • En la serie de ficcion Primeval se especula con la posibilidad de que fuera en realidad un velocirraptor atrapado en el Londres de aquella epoca.

En la cultura popular

Spring Heeled Jack en la portada de un penny dreadful (c. 1904).

La amplia leyenda urbana construida alrededor de Spring Heeled Jack influyó sobre muchos aspectos de la vida de la época victoriana, especialmente en la cultura popular contemporánea. Durante décadas, especialmente en Londres, su nombre estuvo equiparado con el del bogeyman para asustar a los niños y lograr que se comportasen diciéndoles que si no eran buenos, Spring Heeled Jack saltaría de noche y les miraría a través de las ventanas de sus dormitorios.

Sin embargo, fue en la ficción donde la leyenda de Spring Heeled Jack ejerció su mayor influencia, debido a su presunta naturaleza extraordinaria. Casi desde el momento en que los primeros incidentes se hicieron públicos, se convirtió en un personaje de ficción de éxito, pasando a ser el protagonista de muchos penny dreadfuls entre 1840 y 1904. También se representaron varias obras teatrales donde adoptaba el papel protagonista.