Hasan-i Sabbah “El Viejo de la Montaña”

Hasa As-Sabbab, el Viejo de la Montaña

Pocas organizaciones han existido en la historia que hayan generado tantas leyendas como la de los Hashashins, florecientes en Oriente Medio durante la época tumultuosa de las cruzadas. Igualmente, su fundador, Hasan As- Sabbah, llamado el Viejo de la Montaña, se ha convertido en un personaje mítico.

Los Hashashin, también conocidos por le nombre de nazaríes, eran una secta nacida en el seno del Islam chií. El nombre se dice que proviene de la palabra hachís, ya que una de las teorías que se cuentan sobre como controlaban a sus adeptos es la de convertirlos en adictos a esta sustancia. Especialmente interesante, aunque indemostrable históricamente por mucho que Marco Polo hablara de ellos en su libro de viajes, es el método que utilizaban para convertir a sus hombres en asesinos sin escrúpulos (de hecho, nuestra palabra asesino proviene, precisamente, de Hashashin, tal es la fama que se ganaron con sus actuaciones). Se cuenta que secuestraban al futuro acólito y lo llevaban a la fortaleza de Alamut, su sede central. Allí vivían a cuerpo de rey durante una temporada: mujeres, hachís, sirvientes… Después se le encargaba la misión correspondiente, prometiéndoles que, ya sea por su muerte como mártir o por su éxito, volverían a ese paraíso. No hace falta decir que la artimaña surtía efecto.

Pero ¿quienes eran en realidad? ¿cómo y por qué aparecieron?

La historia de los Nizaríes comienza en el siglo XI en Persia, la actual Irán, con la infancia de un joven chií llamado Hassan-i Sabbah. Hassan mostró una gran religiosidad desde el primer momento. Tras el contacto con varios misioneros y una grave enfermedad que le postró a las puertas de la muerte, Hassan decidió formar parte de la secta ismaelí, una corriente minoritaria del chiísmo que luchaba por restaurar el poder religioso en la figura de los descendientes de Alí, empleando la fuerza si era necesario.

Durante muchos años Hassan viajó por el mundo islámico, trabajando como misionero para la causa ismaelí. Según varias leyendas conoció a las dos figuras más destacables de su tiempo: el científico y poeta Omar Jayyam y el político Nizam al-Mulk. Viajó a Azerbaiyán, Damasco y Egipto. Recorrió Persia durante muchos años y se asentó en la zona conocida como Tabaristán, en los montes Elburz. Hassan puso los ojos en la recóndita fortaleza de Alamut (“El nido del águila”), una construcción fuertemente defendida y de difícil acceso. Rodeada por cordilleras y montañas, tan sólo un pequeño camino permitía la entrada a la fortaleza. Con la ayuda de los suyos, Hassan consiguió convertir a gran parte de los soldados de la guarnición, tomando la fortaleza en pocos meses. Desde ese momento Alamut sería el centro del poder Nizarí.

Hassan gobernó la secta de los asesinos con mano de hierro. El ascetismo y la religiosidad extrema fueron la base de la secta. El Viejo de la Montaña, como sería conocido desde entonces, prometía a sus asesinos el paraíso. Los enemigos políticos y religiosos de Hassan fueron cayendo uno a uno. La secta nizarí obtuvo el merecido calificativo de invencible. No había persona a la que los asesinos no pudieran acceder, fuera infiltrándose en su guardia personal o evitando las más perfectas precauciones. La entrega de los asesinos era total: no dudaban en entregar su vida. Sus asesinatos eran suicidas. Tras la muerte les esperaba el paraíso.

El poder del Viejo de la Montaña comenzó a expandirse: nadie estaba a salvo, nadie escapaba a la larga mano de los nizaríes. Comenzaron a conquistar territorios y obtener nuevas fortalezas. La red de terror de Hassan comenzaba a desplegarse. Dos leyendas son buenos ejemplos de la severidad y rigidez del carácter del Viejo de la Montaña: su hijo mayor, Ustad Husain, fue ejecutado bajo una acusación de asesinato. Luego se demostraría que era falsa. El hijo menor, Muhammad, fue ejecutado por beber vino.

No todos los habitantes de Alamut eran soldados y asesinos: una casta erudita se encargaba de las tareas religiosas y de mantener la legendaria biblioteca de Alamut, donde se guardaban los escritos fundacionales y religiosos de la orden y tomos de incontable valor, entre los que se encontraban las “Ruba´iyyat” del poeta Omar Jayyam. Todos los datos que se conservan de los Nizaríes proceden de sus enemigos. Se decía que Hassan adoctrinaba a sus soldados con el consumo de hachís, ofreciéndoles bellos jardines y mujeres hermosas para arrebatárselas luego. “Si quieres volver al paraíso, cumple tu misión”. Es difícil averiguar la verdad sobre los métodos de Hassan, sino imposible. ¿Era la razón de la entrega de los asesinos el fruto de un adoctrinamiento con drogas y placeres o la prueba tangible de un increíble fanatismo religioso? Los historiadores que defienden la primera teoría relacionan el nombre de hashshashiyyín con la palabra persa hashis, actual hachís, y lo unen con la palabra (presente en muchos idiomas europeos y orientales) asesino. Marco Polo, en su “Libro de las maravillas”, afirma haber visitado Alamut y conocido a Hassan (bastante difícil, teniendo en cuenta que en el siglo XIII Hassan llevaba muchos años muerto y Alamut estaba en ruinas). Afirma que el Viejo de la Montaña poesía unos inmensos jardines rebosantes de delicias y mujeres hermosas. El hachís hacía el resto. “Si quieres volver al paraíso, cumple tu cometido”.

La secta de los asesinos sobrevivió más de siglo y medio tras la muerte de su fundador. Al Viejo de la Montaña le sucedieron siete gobernantes, hasta la destrucción de Alamut en 1256 a manos mongolas. El ejército mongol quemó la fortaleza hasta sus cimientos: la biblioteca nizarí fue completamente destruida. Nada se sabe del destino de la secta. Sus miembros se dispersarían por todo Oriente, sobreviviendo en pequeños grupos hasta desaparecer con el paso del tiempo. Todo lo que queda en Alamut son ruinas sobre las inalcanzables montañas, testimonio de los límites de la voluntad humana y el poder de la persuasión y del terror.

Curiosidades

Hasan-e Sabbah (حسنى صباح) es la variante persa de su nombre. También suele aparecer citado por la forma árabe, Hasan al-Sabbah (حسن الصباح) o sus variantes Hasan ibn al-Sabbah (حسن بن الصباح), Al-Hasan ibn al-Sabbah (الحسن بن الصباح) o el sobrenombre Alauddin (علاء الدين).

Es conocido sobre todo por haber sido el inspirador y jefe de los llamados hashshashín (حشاشين palabra que ha pasado a numerosas lenguas como “asesino”) o Secta de los Asesinos, ya que la comunidad que fundó y dirigió utilizaba con frecuencia el homicidio político como estrategia. La mayor parte de los datos sobre Hasan y sus seguidores proceden de sus enemigos, ya que la documentación generada por la secta fue destruida por los mongoles cuando arrasaron la fortaleza de Alamut, sede de la misma.

Acerca de superocker

Me gusta el rock, el cine y las chicas

Publicado el julio 16, 2012 en Leyendas, Personas Misteriosas y etiquetado en , . Guarda el enlace permanente. Deja un comentario.

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