El misterio von Bülow

Martha Sunny von Auersperg. Hace unos días murió, tras veintiocho años en estado vegetativo, Martha Sunny von Auersperg, una de las protagonistas del mayor juicio americano después del Watergate. Se celebró al principio de los años ochenta del siglo pasado, y en USA superó en audiencia a la serie Dallas. Lo tenía todo: misterio, sexo, dinero y glamour.

Martha Sharp Crawford von Bülow (1 de septiembre 1931 – 6 de Diciembre 2008), conocida como Sunny von Bülow, era una heredera y socialité americana. Su marido, Claus von Bülow, fue condenado por intentar asesinarla mediante una sobredosis de insulina, pero la condena fue apelada. En un segundo juicio fue declarado inocente, ya que los expertos opinaron que no había habido ninguna inyección de insulina y que sus síntomas podían atribuirse a un uso excesivo de medicamentos. La historia fue adaptada en el libro y en la película, Reversal of Fortune. Sunny von Bülow vivió casi 28 años en estado vegetativo hasta que murió en un asilo de Nueva York el 6 de Diciembre de 2008.

Se juzgaba a Claus von Bülow, el segundo marido de Martha von Auersperg, rica heredera. Un hombre apuesto, glacial, educado y venerado por la aristocracia social al que se supuso culpable de haber cometido el gran crimen a la insulina.

Sunny, atacada por una extraña hipoglucemia, entró en coma el 27 de diciembre de 1979. Consiguió recuperarse por la abnegada dedicación de los médicos. Ya entonces, la que había sido su niñera preferida observó que Von Bülow no reaccionaba con presteza ante el extraño comportamiento de su esposa, que dormía desmadejada tras una noche de consumiciones alcohólicas y quién sabe si otros excesos.

Finalmente, el 21 de diciembre de 1980 Sunny, que se había convertido en una mujer melancólica, depresiva, preocupada por su línea y la tersura de su piel, se hundió en un segundo estado comatoso, del que no despertaría. Era una mujer hermosa, extraordinariamente atractiva, con cierto aire a Grace Kelly, que se había mostrado insegura e inusualmente generosa con su marido, un seductor hombre de negocios de origen danés que llegó a trabajar para el magnate más rico del mundo, Paul Getty. Sunny había expresado en su testamento su deseo de que Claus administrara varios millones en fidecomiso y de que se le entregaran 14 millones de dólares libres de impuestos, junto con la propiedad de sus fabulosas casas en Newport y Nueva York.

En los 50, cuando Von Bülow era un joven estudiante de Derecho, en Londres, un enfermero, Kenneh Barlow, cometió el primero y más famoso de los asesinatos a la insulina que se conocen: liquidó a su esposa inyectándole ese potente reductor de la glucosa. A Barlow lo atraparon los médicos estudiando la piel de alrededor del pinchazo. Fue un proceso muy difundido, del que, seguro, Von Bülow tuvo noticia y del que, seguro, se acordó cuando sus hijastros, fruto del matrimonio de su mujer con el príncipe Auersperg, le acusaron de haber matado a su madre con inyecciones clandestinas.

Los millones de diabéticos que en el mundo son saben perfectamente los peligros de la droga que regula la glucosa. El problema es que los asesinos empezaron a usarla como un arma discreta y eficaz que desaparece del cuerpo a las pocas horas de haber hecho efecto. En el caso de Sunny, el problema es que en un principio todo parecía muy claro: Von Bülow fue culpado y condenado a 30 años por asesinato; pero la revisión de la causa, a cuenta de un profesor de Harvard y sus alumnos, hizo que se le declarara inocente. Claus vive en la actualidad en Londres, tras haber sido absuelto y llegado a un acuerdo con sus hijastros para repartirse la fortuna de su ex. Es un hombre libre nunca del todo rehabilitado.

¿Qué pasó, pues? Pues que se sembró la duda razonable de que pudo tratarse de un accidente y nunca se pudo demostrar que el acusado hubiera chutado a su esposa. Pinchazos, haberlos los hubo, pero puede que se los administrara la propia Sunny, quizá en la creencia de que le ayudarían a mantenerse delgada, o, como figuró en las hipótesis de trabajo, con la clara intención de quitarse la vida.

Nada pudo demostrarse. Sunny no parecía tener motivos para desear la muerte, siendo como era guapa, objeto de admiración, relativamente joven y extraordinariamente rica. Además, hacía muy poco que se había hecho un lifting. Sin embargo, algunos testimonios, como el atribuido al escritor Truman Capote, indican que solía utilizar drogas con objeto terapéutico. También habría aprendido a inyectarse vitaminas y otras sustancias, entre las que pudo estar el veneno que la anularía.

Insulina es lo que utilizó en España, años más tarde, Isabel Padilla, víctima del síndrome de Münchausen por poderes“, para dar muerte a su marido y a sus hijos; igualmente, una de las hipótesis que se manejaron en el caso de Sunny fue que ésta padeciera Münchausen, un trastorno del comportamiento por el que el enfermo finge enfermedades para llamar la atención.

Algunos de los testimonios que se recuerdan, recogidos en el libro Asesinato a la insulina, de la periodista de Paris Match Sabine de la Brosse, dibujan una mujer tímida en exceso, con secretos matrimoniales y dispuesta a ratos a separarse de su pareja. Sunny no aguantaba bien el alcohol, pero lo consumía con cierta frecuencia.

Claus sufrió la afrenta pública de ver a su amante declarar en el proceso contra él, mientras el afecto se rasgaba como papel de seda. Las cámaras de todo el mundo lo enfocaban. Incluso Barbet Schoreder haría una película sobre el caso, El misterio Von Bülow, con Jeremy Irons interpretando a Claus. Éste, a medida que aparecía como más culpable, más gustaba a las mujeres, transportadas por el encanto de un hombre mundano, elegante, con la sabiduría de vestir el esmoquin mejor que nadie.

Primer juicio

El caso atrajo publicidad a escala nacional en los Estados Unidos. El juicio empezó en Febrero de 1982. Las evidencias presentadas por el juicio consistían en evidencias circunstanciales, imputación por motivo financiero, importantes testimonios por varios sirvientes, incluyendo a Maria Schrallhammer una destacada testigo en ambos juicios,8 chóferes, doctores, y entrenadores personales, una bolsa negra con medicamentos, y una jeringuilla usada, que se notificó que contenía trazas de insulina, encontrada en la mansión de Claus von Bülow. Había una gran evidencia del uso excesivo de sedantes, vitaminas y otras drogas por parte de Sunny, incluyendo el testimonio de problemas de abuso de alcohol y otras sustancias. El endocrinologista de Harvard George Cahill testificó que estaba convencido que el daño cerebral estaba causado por la inyección de insulina. El jurado estaba convencido y Claus fue condenado.

 Apelación

Bülow contrató al profesor de leyes de Harvard Alan Dershowitz para presentar su apelación. La campaña de Alan Dershowitz para absolver a Bülow fue asistida por ese entonces por los estudiantes Harvard Law School y más tarde por la figura televisiva Jim Cramer; Cramer reconoció ante sí mismo primero y luego escribió para el publico que Bülow era “supremely guilty” (sumamente culpable)del crimen.9 Dershowitz y sus otros abogados presentaron la prueba de que Sunny se sobremedicaba, incluyendo el testimonio de ambos Truman Capote y Joanne Carson (la sengunda esposa de Johnny Carson) y de más de diez amigos de Sunny. Algunos de los testimonios de los peritos se excluyeron al contarse como hipótesis o rumores. Otros peritos dudaban de la validez que tenía haber encontrado un jeringuilla con restos de insulina como prueba. El tribunal de apelación anuló la condena por varios motivos, incluyendo la resolución del tribunal de apelación de que la justicia para el acusado debería anular el privilegio abogado-cliente; y que después de eso las notas tomadas por Kuh, el abogado de menores de Auersperg, debía ser revelado. Estas notas fueron reclamadas para cuestionar la credibilidad de la sirvienta de Sunny, Ms. Schrallhammer, quien había sido un testigo clave en la acusación.

En el segundo juicio la defensa llamó a ocho expertos en medicina, todos profesores de universidad mundialmente conocidos, quienes testificaron que los dos comas que sufrió Sunny no habían estado causados por insulina,, sino por la combinación de la ingesta de drogas, alcohol, y sus problemas de salud crónicos. Los expertos fueron John Caronna (presidente de neurología, Cornell); Leo Dal Cortivo (ex-presidente, U.S. Toxicology Association); Ralph DeFronzo (medicine, Yale); Kurt Dubowski (patología forense, University of Oklahoma); Daniel Foster (medicine, University of Texas); Daniel Furst, (medicine, University of Iowa); Harold Lebovitz (director de investigadofr clínica, State University of New York); Vincent Marks (bioquímico clínico, Surrey, vice-presidente del “Royal College of Pathologists” y presidente, Asociación de bioquímica clínica); y Arthur Rubinstein (medicine, University of Chicago).

Otros expertos testificaron que la aguja hipodérmica contaminada con insulina por afuera (no por dentro) podría haber sido sumergida en insulina pero no inyectada. (Si hubiera sido inyectada en la carne la habría quedado limpia). Las pruebas también demostraron que la admisión de Sunny en el hospital tres semanas antes del último coma demostraba que ella había ingerido por lo menos 73 pastillas de aspirina, una cantidad que solo podía haberse administrado ella misma, y que indicaba su estado mental.[cita requerida]

El Dr. Cahill se retracto de su testimonio del primer juicio y opinó que la insulina era la explicación más razonable para el coma de Sunny, pero que “neither he nor anyone else could ever be 100 percent certain of the cause of the comas.” (ni él ni nadie podría nunca estar cien por cien seguro de la causa del coma).10

Secuelas

La familia de Sunny recordaba convencida que Claus había tratado de matar a Sunny y estaba triste de qeu Cosina se había puesto del lado de su padre. Como resultado de esto, en 1981, la madre de Sunny, Annie Laurie Aitken, deseheredó a Cosima,11 negando su parte de la propiedad de la muerte de Aitken el 4 de mayo en 1984.12 En julio de 1985, diez dias después de que Claus fuera absuelto en su segundo juicio, Ala y Alexander presentaron una demanda de 56 millones de dolares contra Claus, en defensa de su madre.13 El 24 de diciembre de 1987 este caso no fue admitido cuando Claus acordo divorciarse de Sunny, abandonando los posibles reclamos de su fortuna, después estimaron entre 25 millones de dolares y 40 millones de dólares, y dejar el país. A cambio Cosima fue reincorporada en la voluntad de Aitken y recivió 30 dólares unicamente como su tercera paerte de la propiedad

Después de los juicios, Ala y Alexander fundaron el centro nacional de defensa de victimas Sunny von Bülow (Sunny von Bulow National Victim Advocacy Center) en Fort Worth FortWorth, Texas, ahora el Centro Nacional para las victimas del crimen. (National Center for Victims of Crime)[1] en Washington, DC, y la fundación de investigación del coma y trauma craneal (Sunny von Bulow Coma and Head Trauma Research Foundation) en Nueva York.3 Sunny continuó en coma hasta su muerte por una parada cariopulmonar el 6 de diciembre de 2008, en la residencia “Mary Manning Walsh Nursing Home” en Nueva York.3 Su servicio conmemorativo, fue dado por sus tres hijos el 14 de enero de 2009, en la iglesia presbiteriana de Brick en Nueva York que fue la misma iglesia donde los von Bülow se casaron.1

¿Fue Sunny asesinada? Desde luego: la insulina la mató. Una inyección prolongada y repetida que le produjo la muerte cerebral. Sólo su poderío de dama rica le permitió sobrevivir como un cadáver durante más de dos décadas, en un hospital, mientras los cuidados médicos devoraban su enorme fortuna. ¿La mató su marido? Rotundamente, no; puesto que no se pudo probar. ¿Hemos aprendido algo de su tragedia? Que el crimen perfecto existe. Todos son muy parecidos a éste: sin pruebas, llenos de silencio, lagunas y ambivalencias.

El tiempo ha borrado los rostros de los protagonistas y la insulina se ha colocado entre las armas del asesino.

Acerca de superocker

Me gusta el rock, el cine y las chicas

Publicado el diciembre 26, 2011 en Crimenes Sin Resolver y etiquetado en . Guarda el enlace permanente. Deja un comentario.

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